Permitidme que sea pesado…

Ya sé que estas semanas os he hablado bastante de la importancia de la lectura en papel frente a leer en pantalla. Se da la circunstancia de que el fin de semana ha sido pródigo en textos que tratan del asunto en prensa. El cuadernillo central Ideas de El País es de lo poco potable que queda de este periódico, y hoy trae un jugoso suplemento (“El papel no está muerto”), con dos artículos bien interesantes, uno de Joseba Elola (“Quiero leer en papel”) y otro de Facundo Manes (“El cerebro persigue las palabras”). Más sentimental es el de Alberto Manguel, que tenéis allí mismo también. Y en “La zona fantasma”, la serie de Javier Marías en el EPS, “Por qué leeré siempre libros” (este no accesible en red, de momento). Y, ya puestos, busquen “El Mal imaginativo”, también de Marías. Leedlo todo, en fin, aunque sea en pantalla🙂.

Salutación del optimista

Bienvenidos a este nuevo curso académico, gentiles y ‘gentilas’ periodistas. Estoy deseando llegar a clase el lunes y conoceros en persona. Mientras tanto, algunas ya habéis escrito con dudas y preguntas: se responderá todo puntualmente, con mayor o menor éxito, me temo.

Hoy, para hacer ojos -Umbral hacía dedos, recordemos- os recomiendo dos textos aparecidos en Babelia (03.09.16), pp. 10 y 12, respectivamente. La primera, una reseña de José Antonio Torreblanca a La desfachatez intelectual de Ignacio Sánchez-Cuenca: sugiero leer primero el libro y pasar después a la reseña, que sorprende por la ceguedad en ciertas ocasiones (“De ahí que sorprenda la aspereza…”). Y para vosotras, futuras periodistas, un ejemplo que ya hemos comentado en clase en alguna ocasión: Katharine Graham y su Una historia personal. Sobre cómo alcancé el periodismo en un mundo de hombres, que publica ahora Libros del K.O junto a otras joyas que -también- comentamos en clase en años anteriores. No dejéis de leerlo, porfa.

Y ojo al acento del “cómo” del título anterior , que es necesario. Nos vemos el lunes, con el demonio meridiano🙂 .

Antigua modernidad

Hace unos días, el excelente Vila-Matas recordaba en su columna de El País un brillante artículo periodístico de 1823, “El arte de convertirse en un escritor original en tres días”, de Ludwig Börne, que parece, efectivamente, redactado hoy mismo, como dice el escritor. La receta es la siguiente:

Tome hojas de papel y durante tres días sucesivos escriba, sin falsedad ni hipocresía de ninguna clase, todo lo que le venga a la cabeza. Escriba lo que opina de sí mismo, de sus mayores, de la guerra de Turquía, de Goethe, del proceso criminal de Fonk, del Juicio Final, de todos aquellos que tienen más autoridad que usted… y cuando hayan pasado esos tres días usted quedará pasmado ante el reguero de novedosos y asombrosos pensamientos que han brotado en su mente.

No parece mala práctica. Para ver las opiniones de Vila-Matas, aquí. Para profundizar un poco más en la cuestión del psicoanálisis, acá. Y probad a escribir durante tres días sucesivos en esas condiciones, a ver qué sale.

 

Los últimos mohicanos…

Y qué cierto es. Mi admirado Manuel Vicent acaba de publicar Los últimos mohicanos, algo más de veinte semblanzas -publicadas en El País– de escritores que dieron lo mejor de sí amarrados al duro banco de la galera de la rotativa. Algunos los vemos en clase (Azorín, Julio Camba, Umbral) y otros los veíamos antes de Bolonia (D’Ors, Chaves Nogales, Vázquez Montalbán -este citado hoy por Almudena Grandes en su columna). Yo ya me las he leído fresquitas, cuando fueron saliendo en el periódico, pero compraré el libro. Y vosotros deberíais hacer lo propio… De nada

American Psycho

Cerraba el post anterior con la cita archiconocida de Gide, al hilo del comento del artículo de Chris Patten. En la página siguiente de El País, la 11 del suplemento Ideas (vamos, esta en la ficción hipertextual), viene un estupendo trabajo de Rodrigo Fresán sobre el cumpleaños de American Psycho, de la que tantas veces hemos hablado en clase, papel o celuloide. Como sé de la atracción que sentís por estos todos estos malotes,  ahí queda el enlace para saborearlo con un café esta tarde de domingo…

Universidad y autocensura

Por fin un político (o un rector) que dice la verdad (o mi verdad). Porque las dos cosas -político y rector de universidad- es y ha sido Chris Patten, actual jefe de la Universidad de Oxford, y que firma hoy en El País un artículo, “El colapso de la mente académica”, que plantea una cuestión que surge con cierta frecuencia en nuestras clases de literatura. Dejo las generalidades para que las leáis allí. Para lo que nos afecta a nosotros, el asunto es si hay que dejar de estudiar o leer a un determinado escritor por sus ideas (ya sabéis mi respuesta: claro que no), o si por el contrario hay que leer o analizar malos textos porque defienden buenas ideas (también habéis oído mi cita fetiche para estos casos: “Con los buenos sentimientos no se hace buena literatura”).