Antigua modernidad

Hace unos días, el excelente Vila-Matas recordaba en su columna de El País un brillante artículo periodístico de 1823, “El arte de convertirse en un escritor original en tres días”, de Ludwig Börne, que parece, efectivamente, redactado hoy mismo, como dice el escritor. La receta es la siguiente:

Tome hojas de papel y durante tres días sucesivos escriba, sin falsedad ni hipocresía de ninguna clase, todo lo que le venga a la cabeza. Escriba lo que opina de sí mismo, de sus mayores, de la guerra de Turquía, de Goethe, del proceso criminal de Fonk, del Juicio Final, de todos aquellos que tienen más autoridad que usted… y cuando hayan pasado esos tres días usted quedará pasmado ante el reguero de novedosos y asombrosos pensamientos que han brotado en su mente.

No parece mala práctica. Para ver las opiniones de Vila-Matas, aquí. Para profundizar un poco más en la cuestión del psicoanálisis, acá. Y probad a escribir durante tres días sucesivos en esas condiciones, a ver qué sale.

 

Los últimos mohicanos…

Y qué cierto es. Mi admirado Manuel Vicent acaba de publicar Los últimos mohicanos, algo más de veinte semblanzas -publicadas en El País– de escritores que dieron lo mejor de sí amarrados al duro banco de la galera de la rotativa. Algunos los vemos en clase (Azorín, Julio Camba, Umbral) y otros los veíamos antes de Bolonia (D’Ors, Chaves Nogales, Vázquez Montalbán -este citado hoy por Almudena Grandes en su columna). Yo ya me las he leído fresquitas, cuando fueron saliendo en el periódico, pero compraré el libro. Y vosotros deberíais hacer lo propio… De nada

American Psycho

Cerraba el post anterior con la cita archiconocida de Gide, al hilo del comento del artículo de Chris Patten. En la página siguiente de El País, la 11 del suplemento Ideas (vamos, esta en la ficción hipertextual), viene un estupendo trabajo de Rodrigo Fresán sobre el cumpleaños de American Psycho, de la que tantas veces hemos hablado en clase, papel o celuloide. Como sé de la atracción que sentís por estos todos estos malotes,  ahí queda el enlace para saborearlo con un café esta tarde de domingo…

Universidad y autocensura

Por fin un político (o un rector) que dice la verdad (o mi verdad). Porque las dos cosas -político y rector de universidad- es y ha sido Chris Patten, actual jefe de la Universidad de Oxford, y que firma hoy en El País un artículo, “El colapso de la mente académica”, que plantea una cuestión que surge con cierta frecuencia en nuestras clases de literatura. Dejo las generalidades para que las leáis allí. Para lo que nos afecta a nosotros, el asunto es si hay que dejar de estudiar o leer a un determinado escritor por sus ideas (ya sabéis mi respuesta: claro que no), o si por el contrario hay que leer o analizar malos textos porque defienden buenas ideas (también habéis oído mi cita fetiche para estos casos: “Con los buenos sentimientos no se hace buena literatura”).

Poetas del fin del mundo

Sabéis que, por lo general, no recomiendo webs en términos generales. Esta vez vamos a saltarnos la regla para traer aquí un sitio que contiene un apartado que os puede resultar interesante. Me refiero a la sección “Jóvenes escritores” de www.poetasdelfindelmundo.com . Allí encontraréis una serie de consejos, muchas veces irónicos, de tres excelentes fieras literarias hispanoamericanas: Borges, Bolaño y Monterroso. Echadles un ojo.

 

Escribamos cada vez mejor

Qué condena: harto uno de escuchar y de leer impropiedades y errores en radios y prensa escrita, llegan dos artículos en el mismo día que tratan de lo mismo. Si Víctor de la Serna dedicaba su Hojeando/zapeando de ayer a la cuestión, con un título que no deja lugar a dudas (“Escribimos… cada vez peor”), Enrique Vila-Matas titulaba el suyo de ayer “Historia de las primeras frases”. Trata sobre cómo empezar a escribir un artículo, y también algunas novelas. Empieza así:

Cuando yo era muy joven y muy vulnerable, Héctor Bianciotti me dio un consejo en el que no he dejado de pensar desde entonces. “Siempre que vayas a empezar un artículo”, me dijo, “recuerda que la primera frase es esencial, ha de incitar al lector a seguir leyendo”.

¿Alguien se anima a seguir leyéndolo?